viernes, 26 de marzo de 2010

La patera

Amor, ya no siento esa brisa que traía buenos presagios. Tengo sed, mis labios están secos por la sal, pero veo tus pies morenos niña mía, los primeros que besé. Veo tu silueta detenida en la orilla, tus ojos negros clavados en mí mirándome partir. Siento aún tu boca besándome con ansia y tristeza.
Todo da vueltas amor en este pequeño mundo que flota a la deriva, pero veo tu risa abriéndose paso entre mi cuerpo que se deshace. No escucho los lamentos de los otros, sólo te oigo a ti.
Ya ha de faltar poco amor, creo ver ese trozo de tierra que me dará nuestro futuro y tu vestido de flores, no lo he olvidado. No dejes de mirarme niña mía, que me pierdo, que no encontrare el camino de regreso si no lo haces.
¿Hay algún sobreviviente?, preguntó el capitán. No señor, ninguno, contestó el marinero, ni uno solo…

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